¿Por qué fracasó Google Glass? Crónica de un producto inacabado


La tecnología portátil futurista de Google ha fracaso rotundamente. Esta es la crónica de un dispositivo inteligente que genera tanta intriga pública en el mundo geek.






La tecnología portátil futurista de Google ha fracasado rotundamente. Esta es la crónica de un dispositivo inteligente inacabado que genera tanta intriga pública en el mundo geek.

Antes de su lanzamiento oficial, Google Glass despertó gran expectativa en el mercado. No es para menos, la simple idea de navegar por Internet desde unas gafas inteligentes causaba una muy buena impresión en ejecutivos, empresarios, directores, y amantes de la moda. El concepto de evolución tecnológica pintaba de maravilla en el diseño ergonómico de Glass y su funcionamiento a manos libres.




De hecho, en el 2012 la revista Time lo nombró como "uno de los mejores inventos del año". No yendo muy atrás, Los Simpsons dedicaron un episodio completo en homenaje a las famosas gafas futuristas. Oprah, Beyoncé, el Príncipe Carlos, Jennifer Lawrence, Bil Murray, entre otras celebridades, también se tentaron a probarlas.

En la edición 2012 del Fashion Week de Nueva York, la prestigiosa diseñadora Diane von Furstenberg desfilaba luciendo unas gafas rojas al lado de Yvan Mispelaere, y Sergey Brin, cofundador de Google.

¿Qué pasó entonces con Google? ¿Qué motivó la cancelación de las gafas inteligentes? He aquí el meollo de la intriga...


De izquierda a derecha, Sergey Brin, cofundador de Google; Diane von Furstenberg, e Yvan Mispelaere

En otro excepcional artículo, Nick Bilton, columnista y periodista británico-estadounidense, nos explica las razones detrás de la estrepitosa caída de Glass:

¿Qué diablos pasó con Google Glass?

Para entender lo que salió mal, tenemos que viajar de vuelta unos años a Mountain View, Calif., en el interior de las elegantes oficinas de Google. Allí, en medio de los coloridos logotipos del campus, fundadores de la compañía y un puñado de ejecutivos de confianza se presentaron con una lista de 100 ideas futuristas.

Entre las ideas que se compartieron estaba un GPS inteligente y un proyecto llamado Google Brain. Pero la emoción se reservó para un nuevo género de ordenadores portátiles que se podía controlar con nuestros ojos.

A finales de 2009, Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, reclutó a Sebastian Thrun , un genio investigador de la Universidad de Stanford, para construir el primer prototipo. Al poco tiempo, Sergey Brin , cofundador de Google, se unió para aportar su granito de arena al proyecto X.

Aquí surgieron los primeros inconvenientes.

La disputa interna sobre el primer proyecto de Google X era en torno a su funcionamiento: un grupo aseguraba que el dispositivo debía usarse todo el día como un artículo de moda, mientras que otro grupo pensaba que solo debía cumplir funciones utilitarias específicas.

Independientemente de ambas posturas, ambos grupos concordaban que este primer proyecto no era más que un prototipo con muchísimos errores por corregir.

Los conflictos continuaron cuando Brin, a sabiendas que el producto no estaba terminado, persistió en sacar a la luz el proyecto X de Google y someter las pruebas ultra secretas de laboratorio al juicio de los consumidores.

Sergey Brin cofundador de Google

Fue así como el primer prototipo X de Google Glass fue liberado para un selecto grupo de frikis y periodistas por el precio de 1.500 dólares. Esta versión no comercial al por menor causó un potente impacto en los medios de comunicación que clamaron por la exclusividad.

La excitación pública detonó, y Google avivó las llamas sabiendo que el producto no estaba "ni siquiera cerca para el prime time", comentó un ex empleado de Google del equipo de marketing.
Pero Mr. Brian tenía otros planes...

El comienzo del fin

Llegó la conferencia de desarrolladores de Google en junio de 2012. Mr. Brin parecía deleitarse con la atención y la ovación del público al mismo estilo de Tony Stark. Ese mismo año, Brin desfilaba al lado de von Furstenberg luciendo con orgullo sus gafas de varios colores.

Contra todo pronóstico, Brin estaba listo para lanzar al mercado un producto incompleto. Si Apple se hizo tan exitoso en la última década fue porque supo acabar sus productos a tiempo (salvo uno que otro descuido menor).

El tiempo transcurría y la expectativa por el lanzamiento de Glass forzaba a fijar una fecha. Google patinaba con el calendario, mientras que el brillo y la sonrisa de Mr. Brin iba desapareciendo de su rostro (ahora sabemos por qué). No es casualidad que los colaboradores técnicos de Google calificaran el gadget como "el peor producto de todos los tiempos"?

Un producto inacabado

¿Dónde están los errores? Podríamos comenzar con la corta vida de su bateria, o los asuntos de vulnerabilidad que jamás se formularon. Glass se convirtió en un producto plagado de errores



De la noche a la mañana, Glass pasó de un equipo codiciado a un chiste

Los establecimientos públicos abrieron el debate sobre la privacidad de las personas que temían ser grabadas en momentos privados. Inmediatamente surgieron las prohibiciones en bares, cines, casinos de Las Vegas, y otros lugares.

Y así llegamos al mes de enero de 2015, cuando Google lanzó el batacazo de la salida abrupta de su artículo estrella.

En este nuevo comienzo, Google nombró a Ivy Ross y Tony Fadell, un ex ejecutivo de producto de Apple, como responsables del proceso de reformulación de Glass: "Estoy emocionado de trabajar con el equipo de Google para proporcionar dirección y apoyo mientras se dirige el equipo y colaboramos juntos para integrar los aprendizajes en productos futuros", comentó Fadell.

En conclusión, Glass no fue más que un producto inacabado y de falsas promesas. La revolución de la portabilidad digital nunca superó la teoría. ¿Aprenderá la lección Google como dice Fadell? Y sobre todo ¿Volverá Google Glass?

Fuente


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