The Walking Dead (Crítica 5x16) Un final agridulce


El final de temporada de The Walking Dead ha dejado sentimientos encontrados. Por una parte se reveló parte del misterio detrás de la marca W, y por otra, tuvimos mucho relleno. Este es el resumen






El final de temporada de The Walking Dead ha dejado sentimientos encontrados. Por una parte se reveló parte del misterio detrás de la marca W, y por otra, tuvimos mucho relleno. Este es el resumen.

Recuerda que: esta crítica no incluye comentarios o spoilers del cómic original

Aclaración: Si bien la cadena AMC anunció que Conquer tendría una duración de 90 minutos, lo cierto es que la cadena FOX decidió transmitir íntegramente el episodio sin cortes comerciales. Por eso la confusión de muchos fans.

El gran problema de The Walking Dead



Al término de este final de temporada es imposible no sentir cierta desazón por todos los rumores que se tejieron en las semanas previas al gran día. Quienes leyeron el cómic original saben perfectamente que todo apuntaba a un momento crítico, empero, los guionistas de la serie decidieron atragantarnos con minutos innecesarios como el dilema existencial del padre Gabriel (Seth Gilliam), este personaje tonto y aburrido que termina siendo un estorbo para la continuidad de la trama.

Esta forma de plantear las cosas se ha vuelto una constante en The Walking Dead. Quizás eso explique por qué la serie no ha ganado ni un premio importante. De sus ocho laureles cosechados en cinco años en televisión, el más relevante fue un Emmy por maquillaje que obtuvo en 2011 y 2012.

El principal problema de The Walking Dead es que no sabe cerrar ciclos. De hecho, esta sensación de insatisfacción  ya nos resulta familiar si hacemos memoria y recordamos lo que vimos en el final de la temporada 3, cuando el escenario ideal apuntaba a un conflicto entre el gobernador y Rick.

Pero no, los guionistas decidieron alargar el enfrentamiento hasta la mitad de la cuarta temporada (y se cargaron consigo a Hershel).

Nunca se cumplió lo prometido para esta segunda mitad de temporada. No hubo feeling, no hubo desolación, no hubo oscuridad. Tal vez estoy pidiendo demasiado para una serie de mediana calidad, tal vez estoy cometiendo un error al pensar que se tomarán las cosas en serio.

Pero bueno, no todo tiene que ser malo. A pesar de las irregularidades, The Walking Dead ha sabido ofrecernos minutos de tensión que vale la pena comentar.

Alexandría no es el paraíso



Tras la última gran metida de pata (leer crítica del episodio anterior), Rick (Andrew Lincoln) se ha ganado la antipatía de los inquilinos de Alexandría. El sheriff no solo es visto como un potencial peligro, también ha puesto en juego su estadía.

Aunque todo está en su contra, Rick tiene el respaldo de todo el grupo, un aval más que suficiente para que Deanna (Tovah Feldshuh) se percate de lo valioso que puede ser en la comunidad. Pese a ello, los guionistas decidieron armar esta escena forzada y estúpida con el objetivo de persuadir a Deanna, y de paso, quitarse de encima a Pete (Corey Brill).

Me sigo preguntando lo mismo: ¿Era necesario que Reg (Steve Coulter) muera de esta forma tan absurda para convencer a todos que Rick tenía razón? Definitivamente no fue la mejor decisión, y meter de remate a Morgan (Lennie James) tampoco fue una sabia elección.


Ha pasado mucho tiempo sin saber de Morgan, y a juzgar por lo ocurrido en este capítulo, todo indica que será un personaje recurrente en la temporada 6 de The Walking Dead.

Por otro lado, el misterio de la marca W ha quedado medianamente resuelto. Hay un grupo de desalmados que promete ser más despiadado que los caníbales de Terminus. Se trata de un grupo que se dedica a robar provisiones y cazar gente usando trampas mortales, eso sin mencionar los crímenes arbitrarios que cometen.

¿Qué planes tendrán en mente ahora que conocen la existencia de Alexandría? ¿Qué sucederá con Deanna y Rick ahora que el salvajismo ha terminado de implantarse en la comunidad?


Esto fue, en resumen, lo más relevante del final de temporada de The Walking Dead. Lo que sucedió después con Sasha (Sonequa Martin-Green) y su irritable comportamiento no es digno de destacar. Tampoco el viaje absurdo entre Glenn (Steven Yeung) y Nicholas (Michael Traynor) que no condujo a nada interesante, excepto matar tiempo.

Siento admitirlo, pero no hay nada que pueda sorprendernos.

The Walking Dead se despide temporalmente hasta octubre de 2015, cuando la serie de AMC regrese a la pantalla con el estreno de la temporada 6.

Puntaje 6.5/10 - Lo que pudieron hacer en 10 episodios lo hicieron en 16 capítulos irregulares, inconsistentes, y con mitad de temporada incluida. Este es el precio que uno debe pagar por alargar las cosas. 


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